Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura de 6 minutos
Lo que suele salir mal en los primeros siete días de una instalación de ductos y canaletas, y cómo se corrige sin reabrir todo el tramo.
La primera semana de una instalación rara vez se parece al plano. Entre la llegada del material y el primer mazo tensado aparecen decisiones que no estaban en el presupuesto: una viga que no coincide con la cota, un muro que no admite tacos, un paso de montacargas que obliga a bajar la canaleta al piso. Nada de eso invalida el diseño, pero sí obliga a resolverlo en obra y con criterio.
Lo que sigue es un repaso de los puntos donde más se detiene el trabajo durante esos días, con la lógica que aplicamos en depósitos y galerías comerciales cuando el cronograma aprieta.
El trazado sobre plano asume superficies limpias. En obra hay tuberías de agua, conductos de aire y refuerzos estructurales que aparecen a media altura. Conviene caminar el tramo completo con el plano en mano y marcar cada interferencia antes de fijar el primer soporte. Corregir un soporte mal ubicado cuesta minutos; corregir diez metros de bandeja ya montada cuesta una jornada.
El soporte metálico es tan bueno como su anclaje. En muros de albañilería antigua, los tacos expansivos pueden fallar y conviene pasar a químico. En estructura metálica, la fijación atornillada directa es suficiente, pero exige verificar el espesor del perfil. Un soporte que cede a los pocos días obliga a desmontar el tramo completo, y ese es el tipo de retrabajo que más tiempo consume en la primera semana.
También conviene separar desde el inicio las líneas de datos de las de energía. La bandeja ranurada permite mantenerlas en niveles distintos con abrazaderas independientes, y hacerlo bien desde el primer tramo evita interferencias que después son difíciles de rastrear.
En depósitos con movimiento constante de mercadería, el cableado expuesto acumula polvo y recibe golpes de carros y pallets. Las carcasas de protección sobre cajas de pase y los tramos de canaleta con tapa reforzada resuelven buena parte del problema, pero solo si se instalan antes de tender el cableado. Colocarlas después implica desconectar y volver a pasar los mazos.
Regla práctica: si un tramo va a quedar a menos de un metro del piso en zona de tránsito, se protege desde el primer día. No hay forma cómoda de agregar la protección más adelante.
Al terminar los primeros siete días conviene hacer un recorrido completo y verificar tres cosas: que cada soporte esté anclado según lo previsto, que las cajas de derivación estén accesibles para inspección futura, y que los extremos de los ductos estén cerrados para evitar entrada de polvo. Ese chequeo toma una hora y evita la mayor parte de las correcciones de la segunda semana.
La instalación no se juzga por lo que se ve al final, sino por lo que se resolvió en los primeros días. Un tramo bien fijado y protegido desde el inicio sostiene el resto del trabajo sin sobresaltos.